Implacable con los débiles, servil con los fuertes. Así es Neelie Kroes. Así es la Comisión Europea. Bruselas sigue apoyando la tesis de los campeones energéticos europeos, pero sólo si son franceses y alemanes. En todos los demás casos, prefiere favorecer la competencia y luchar contra los monopolios que tanto perjudican a los consumidores. Francia y Alemania han logrado que Bruselas acepté revisar su propuesta de segregar la producción y la distribución de la electricidad, y considere que proteger a EDF y EON – empresas energéticas francesas y alemanas con capital público – “es una contribución positiva a tener en cuenta en las próximas discusiones”.
Llueve sobre mojado. El proteccionismo alemán y francés de puertas adentro sale de nuevo reforzado. Es el precio que José Manuel Barroso deberá pagar por su reelección como Presidente de la Comisión Europea. Lejos quedan, en este caso, las amenazas y advertencias de Neelie Kroes, la temible Comisaria de la Competencia: “existen conflictos de interés cuando una compañía vende gas o electricidad y al mismo tiempo controla los gaseoductos y cables que otros suministradores necesitan para proveer a sus clientes”. Lo importante ahora es que al proteger a EDF y EON, “se aumentará la independencia sobre las decisiones de inversión”. Es de suponer que dicha inversión en el campo energético europeo se refiere a la compra de Iberdrola. Especular en bolsa bajo el paraguas de Bruselas tiene la enorme ventaja de que incluso en caso de perder la apuesta, el perdedor “pilla cacho”.
La Europa de dos velocidades es ya un hecho. Están las mulas que tiran del carro y se llevan los latigazos, y los que llevan las riendas. Desde que en 2002 y 2003, Francia y Alemania incumplieran el Pacto de Estabilidad y los criterios de convergencia que ellos habían impuesto a los demás países de la UE, las cosas no han mejorado. El BCE mantiene una política monetaria a medida de sus intereses y la Comisión de la Competencia multiplica la defensa de sus empresas frente a los demás integrantes de la UE. Incluso, estos dos países disponen de un derecho de veto tácito sobre cualquier tema, como se pudo comprobar en el caso del Referendum francés sobre la Constitución Europea, que finalmente no se aprobó.
El incumplimiento del principio de mercado abierto y libre competencia en Europa es notorio. Hoy por hoy solo lo cumplen a grandes rasgos, además del nuestro, los países anglosajones y los del Benelux. España y sus empresas son las grandes perjudicadas por esa duplicidad política de Bruselas, como se pudo observar recientemente en el rocambolesco desenlace de la OPA sobre Endesa, en el atropello legal y empresarial a Sacyr en Francia, o en la abultada multa de 150 millones de euros impuesta a Telefónica por un caso de abuso supuesto en el mercado del ADSL
¿Puede seguir funcionando una Europa de dos velocidades, en que sólo se legisla a favor de los intereses de Alemania y Francia? En la UE pierden los que actúan de buen fe: ¿España ha ganado peso en la UE o lo ha perdido? ¿Hay un antes y un después del “caso Endesa”? ¿Crees que el gobierno español debe defender “al precio que sea” a Iberdrola? ¿Debe inventarse una nueva acción de oro? ¿Perjudican a nuestras empresas las divisiones políticas entre PP y PSOE?